smeagol
02-19-2005, 02:38 PM
BASQUETBOL - Clarin
Ginóbili
"Me cuesta creerlo y decirlo: soy una estrella"
Un día antes del Juego de las Estrellas de la NBA el argentino se prepara para vivir una fiesta: "Esto es un regalo, un premio que no esperaba"
Hernán Sartori DENVER, EE.UU. ENVIADO ESPECIAL
Sale del salón donde pasó 40 minutos ante la prensa mundial y enfila hacia la izquierda. Pide una silla y se sienta al lado del guardarropa improvisado donde nadie toca los abrigos ajenos. Emanuel Ginóbili aceptó la propuesta de Clarín y Olé, los únicos dos medios argentinos presentes, y se relajó en una charla informal, con sus interlocutores sentados en la alfombra para descansar las piernas y la espalda. "Como me terminaron preguntando muchas veces lo mismo, al fin puse el cassette", cuenta en confianza. Entonces comienza la charla descontracturada, natural, fresca...
—¿Cómo definirías lo que se viene?
—Una fiesta. Circo no sería la palabra ideal, si bien lo es en cierto modo. Es un espectáculo muy bien montado y organizado. Es algo único. Fijate que ningún jugador adora estar sentado una hora respondiendo preguntas, pero lo entendemos porque es parte de este negocio en el que al final nosotros ganamos.
—¿Qué recordás de los Juegos de las Estrellas que viste por televisión siendo pibe?
—Me acuerdo que me desesperaba cada vez que llegaba algún video. Tenía fanatismo. Recuerdo varios All Star, los campeonatos de triples ganados por Larry Bird y las volcadas de Dominique Wilkins y Michael Jordan. He visto miles y disfruté mucho de todos. —¿Ya hablaste con el resto de los jugadores?
—Los saludé. Ver a los que tenemos al lado te hace dar cuenta y te permite entender dónde estás. Es una sensación muy linda y sé que lo voy a disfrutar muchísimo. Estar es enorme.
Su nombre estaba en la lista de candidatos para el Juego, pero así y todo, Manu saltó de alegría cuando se enteró de que los técnicos del Oeste lo habían elegido como suplente. "Si me lo decían un mes antes, me caía de la silla y no me levantaba más. Pero de a poco se empezó a hablar. Y cuando me lo confirmaron, fue una sensación hermosa. Estoy en el pico de mi carrera".
Desenvuelto, con los brazos agitándose como aspas, analiza por qué lo seleccionaron: "Porque estoy jugando bien en el mejor equipo. Era muy difícil elegir entre Tony (Parker) y yo. Uno tenía que estar, pero no los dos. El mejor equipo merecía tener dos equipos en el All Star. Y los técnicos valoran pequeñas cosas y que no soy un jugador tradicional".
—Si bien sos de perfil bajo en tus declaraciones, al estar en este Juego, queda claro que sos una estrella...
—Me cuesta creerlo y decirlo, pero es así, porque se llama All Star Game. Ni hablar que en el último año me sentía más respetado, querido y que se hablaba más de mí. No me esperaba esto, pero ahora que estoy, es genial. Paso a ser parte de una elite en la NBA. No es lo mismo ser un gran jugador que ser un All Star. Estar cerca no es lo mismo que estar. El día que te dicen que vas a jugar el All Star es espectacular. Y sé que va a cambiar mi currículum para siempre. Este fin de semana quedará grabado en mi mente.
—El partido que jugaste el año con pasado contra los novatos fue una joda...
—(interrumpe) En tus palabras, eh... (se ríe, cómplice)
—¿Este lo imaginás de otra manera?
—Hay una gran diferencia, porque acá hay muchos jugadores que hacen esto hace años. Esto es distinto y tiene más valor.
—Recalcaste que venís a divertirte, pero ¿no querés hacer algo especial?
—No, sabés que no vengo pensando en destacarme ni en hacer una jugada preparada. Yo vengo a jugar. Si la planilla marca 0 de 6 en tiros de campo, no importa. Para mí es un triunfo estar acá. Es muy probable que haga menos cosas que en un partido normal. Que me salga un lujo menos o un pase más feo, porque cuando uno busca algo, no le sale. Voy a jugar como sé, como puedo. Pero en lugar de tomar responsabilidades, voy a tratar de absorber lo que pasa alrededor. En la temporada no sé lo que canta la gente ni lo que muestran en las pantallas, porque para mí es una nube. El domingo será distinto. Voy a dispersarme más, divertirme, ver el espectáculo.
—Y no te van a retar...
—No me van a cagar a pedos. Si bien yo quiero ganar hasta a las bolitas, el ambiente es más tranqui.
—¿Qué te falta?
—Como faltar, no me falta. Pero quiero más. Lo digo desde que gané la Euroliga. Uno se siente tan bien, disfruta tanto festejar con un compañero, ser parte del mejor equipo, de la mejor Selección... Entrenás ocho meses para eso y es lo que marca tu carrera. El Juego de las Estrellas no era un objetivo. El objetivo es ganar el campeonato. Esto es un regalo. Un premio que no me esperaba.
—¿Qué vas a hacer con la camiseta del Oeste?
—Derecho al museo, como la del oro en Atenas, la manchada con champán del título de la NBA, la de la Euroliga, la del Reggio Calabria. Son cosas que marcan tu carrera. Pero porque sea un All Star Game no la hace más importante.
—Al museo entonces van también los 48 puntos a Phoenix...
—Lo pondré en DVD.
—¿Viste muchas veces ese partido?
—Una vez sola. Realmente no me acordaba, no entendía cómo había pasado. Lo quería ver de nuevo. Aparte fui protagonista. Fue un partidazo, lindo de ver. Fue un partido único.
La charla concluye. Habrá tiempo para más entre hoy y mañana. Comenzó la diversión para Manu.
Ginóbili
"Me cuesta creerlo y decirlo: soy una estrella"
Un día antes del Juego de las Estrellas de la NBA el argentino se prepara para vivir una fiesta: "Esto es un regalo, un premio que no esperaba"
Hernán Sartori DENVER, EE.UU. ENVIADO ESPECIAL
Sale del salón donde pasó 40 minutos ante la prensa mundial y enfila hacia la izquierda. Pide una silla y se sienta al lado del guardarropa improvisado donde nadie toca los abrigos ajenos. Emanuel Ginóbili aceptó la propuesta de Clarín y Olé, los únicos dos medios argentinos presentes, y se relajó en una charla informal, con sus interlocutores sentados en la alfombra para descansar las piernas y la espalda. "Como me terminaron preguntando muchas veces lo mismo, al fin puse el cassette", cuenta en confianza. Entonces comienza la charla descontracturada, natural, fresca...
—¿Cómo definirías lo que se viene?
—Una fiesta. Circo no sería la palabra ideal, si bien lo es en cierto modo. Es un espectáculo muy bien montado y organizado. Es algo único. Fijate que ningún jugador adora estar sentado una hora respondiendo preguntas, pero lo entendemos porque es parte de este negocio en el que al final nosotros ganamos.
—¿Qué recordás de los Juegos de las Estrellas que viste por televisión siendo pibe?
—Me acuerdo que me desesperaba cada vez que llegaba algún video. Tenía fanatismo. Recuerdo varios All Star, los campeonatos de triples ganados por Larry Bird y las volcadas de Dominique Wilkins y Michael Jordan. He visto miles y disfruté mucho de todos. —¿Ya hablaste con el resto de los jugadores?
—Los saludé. Ver a los que tenemos al lado te hace dar cuenta y te permite entender dónde estás. Es una sensación muy linda y sé que lo voy a disfrutar muchísimo. Estar es enorme.
Su nombre estaba en la lista de candidatos para el Juego, pero así y todo, Manu saltó de alegría cuando se enteró de que los técnicos del Oeste lo habían elegido como suplente. "Si me lo decían un mes antes, me caía de la silla y no me levantaba más. Pero de a poco se empezó a hablar. Y cuando me lo confirmaron, fue una sensación hermosa. Estoy en el pico de mi carrera".
Desenvuelto, con los brazos agitándose como aspas, analiza por qué lo seleccionaron: "Porque estoy jugando bien en el mejor equipo. Era muy difícil elegir entre Tony (Parker) y yo. Uno tenía que estar, pero no los dos. El mejor equipo merecía tener dos equipos en el All Star. Y los técnicos valoran pequeñas cosas y que no soy un jugador tradicional".
—Si bien sos de perfil bajo en tus declaraciones, al estar en este Juego, queda claro que sos una estrella...
—Me cuesta creerlo y decirlo, pero es así, porque se llama All Star Game. Ni hablar que en el último año me sentía más respetado, querido y que se hablaba más de mí. No me esperaba esto, pero ahora que estoy, es genial. Paso a ser parte de una elite en la NBA. No es lo mismo ser un gran jugador que ser un All Star. Estar cerca no es lo mismo que estar. El día que te dicen que vas a jugar el All Star es espectacular. Y sé que va a cambiar mi currículum para siempre. Este fin de semana quedará grabado en mi mente.
—El partido que jugaste el año con pasado contra los novatos fue una joda...
—(interrumpe) En tus palabras, eh... (se ríe, cómplice)
—¿Este lo imaginás de otra manera?
—Hay una gran diferencia, porque acá hay muchos jugadores que hacen esto hace años. Esto es distinto y tiene más valor.
—Recalcaste que venís a divertirte, pero ¿no querés hacer algo especial?
—No, sabés que no vengo pensando en destacarme ni en hacer una jugada preparada. Yo vengo a jugar. Si la planilla marca 0 de 6 en tiros de campo, no importa. Para mí es un triunfo estar acá. Es muy probable que haga menos cosas que en un partido normal. Que me salga un lujo menos o un pase más feo, porque cuando uno busca algo, no le sale. Voy a jugar como sé, como puedo. Pero en lugar de tomar responsabilidades, voy a tratar de absorber lo que pasa alrededor. En la temporada no sé lo que canta la gente ni lo que muestran en las pantallas, porque para mí es una nube. El domingo será distinto. Voy a dispersarme más, divertirme, ver el espectáculo.
—Y no te van a retar...
—No me van a cagar a pedos. Si bien yo quiero ganar hasta a las bolitas, el ambiente es más tranqui.
—¿Qué te falta?
—Como faltar, no me falta. Pero quiero más. Lo digo desde que gané la Euroliga. Uno se siente tan bien, disfruta tanto festejar con un compañero, ser parte del mejor equipo, de la mejor Selección... Entrenás ocho meses para eso y es lo que marca tu carrera. El Juego de las Estrellas no era un objetivo. El objetivo es ganar el campeonato. Esto es un regalo. Un premio que no me esperaba.
—¿Qué vas a hacer con la camiseta del Oeste?
—Derecho al museo, como la del oro en Atenas, la manchada con champán del título de la NBA, la de la Euroliga, la del Reggio Calabria. Son cosas que marcan tu carrera. Pero porque sea un All Star Game no la hace más importante.
—Al museo entonces van también los 48 puntos a Phoenix...
—Lo pondré en DVD.
—¿Viste muchas veces ese partido?
—Una vez sola. Realmente no me acordaba, no entendía cómo había pasado. Lo quería ver de nuevo. Aparte fui protagonista. Fue un partidazo, lindo de ver. Fue un partido único.
La charla concluye. Habrá tiempo para más entre hoy y mañana. Comenzó la diversión para Manu.