vanvannen
09-28-2005, 11:26 AM
I'll try to translate it later on today. It's a nice interview where he speaks about his intention of contributing to the team anyway he can, how he only cares about helping this team win and how thrilled he is to be here. He also says that Manu has helped him a lot with the adaptation with the city and the system.
Está feliz como nene con chiche nuevo. Se le notó en cada instante de la charla de 40 minutos que tuvo con Olé. Llegar a la NBA era su sueño que pudo hacer realidad luego de mucho trabajo. "Desde los 21 me sacrifico para esto", asegura Fabricio Oberto desde la habitación del hotel. Y hay que creerle a este obrero. De lujo, pero trabajador al fin que hoy, a los 30, goza este momento. Algunos pueden creer que la chance le llega tarde, pero para él es al revés. Y se nota. "Vine con la mentalidad positiva, a disfrutar de todo. Y hasta ahora todo bárbaro, no podía esperar algo mejor. Vengo para ayudar a que San Antonio siga siendo el campeón", explica con naturalidad. Y no es verso. El pivote cordobés sabe que era el mejor pivote FIBA pero llegó a San Antonio con la misma idea de sacrificio que lo llevo a la cima.
Como gran profesional que es, el 2 de septiembre —a dos meses del inicio de la temporada— ya estaba en la ciudad para prepararse para su nuevo desafío. Y en estos 25 días se la pasó de sorpresa en sorpresa. "Todo me impresiona, sobre todo el centro de entrenamientos. Llegás a practicar y no te querés ir. El tema de la huella digital es increíble. Podés ir a cualquier hora, en cualquier momento y entrás poniendo tu dedo. Con Europa hay varias pasos de diferencia", cuenta el pivote.
Algunos hinchas de los Spurs ya lo conocieron por la calle y lo recibieron como si siempre hubiese estado en el equipo. "La gente es increíble, le estoy agradecido cómo me dieron la bienvenida, sin siquiera haberme visto jugar. ¿Qué me dicen? ''Es muy lindo que hayas venido, que hayas elegido a los Spurs''. Igual lo que más me llama la atención es lo grande que es Manu", explica.
—Hay que estar allá para darse cuenta lo que significa.
—Tal cual. Y no sólo en San Antonio porque ahora estuve en Nueva York y es impresionante. En todos lados, como me pasó en el campus de novatos en el que estuve, lo ponen como un ejemplo.
—¿Te hace más fácil la vida?
—Manu conoce todo y es casi un veterano. Todos lo respetan y a mí me ayuda mucho. Es un fenómeno. Ya no me quedan palabras para agradecerle. Le voy a tener que meter muchas cortinas (se ríe) para devolverle todo esto. Ya nos conocíamos de la Selección, pero nunca habíamos compartido un equipo.
—¿Qué consejos te dio?
—De todo, desde cómo ir al centro de entrenamientos hasta cosas tácticas, las defensas ilegales y las reglas nuevas para mí. Me da mucha calma estar con él en el equipo. Siento que es el mejor lugar que me podía tocar.
Dice que todavía no le pasó una anécdota en el grupo digna de ser contada, pero aclara que lo recibieron muy bien. "No son tan fríos, para mí es lo mismo que en Europa", cuenta. Asegura que todavía no le pusieron un apodo. "Alguno ya caerá. Por ahora me dicen Fabri pero a veces no les sale y me dicen Fabio, je", cuenta. Explica que no tiene dramas con el inglés. "Entiendo todo y me hago entender, sólo me falta un poco de práctica. Trato de no hablar en castellano, ni con latinos, para practicar. Lo necesitaré para mi relación con los compañeros y el técnico", analiza.
—¿Te encontraste con Duncan?
—Sí, se me acercó, me saludó y estuvimos hablando un ratito. Pero no me dijo nada en especial.
—Lo enfrentaste y le ganaste, ¿pero te causa algo especial estar al lado de una estrella así o lo ves como un colega?
—Estar a su lado me genera tranquilidad por lo que juega, je. No sé, lo tomo con naturalidad pero no deja de sorprenderme estar acá, con él, con Manu... Igual, en el grupo me hacen sentir muy partícipe, como si estuviera en el equipo desde hace varios años.
—¿Notaste el clima familiar y de buena onda que existe en el grupo, en la franquicia?
—Sí, es así, como me había dicho Manu. Desde el primero al último se preocupan por vos, por que no te falte nada. No esperaba tanto. Todo lo que he vivido ha superado lo que me imaginaba. Tenés que estar en el equipo para darte cuenta. Por ahora todo es bueno, por eso creo que la adaptación será más rápida de lo pensado.
—¿También dentro del campo?
—Eso no sé, me va a llevar un tiempito, pero puedo saberlo hasta que no empiece a jugar, pero no me importa... Vine a dar todo por el equipo, no me interesa lo que pase conmigo. Ya soy un agradecido por estar acá. A todos nos gusta jugar mucho y hacer puntos, pero hay que saber lo que es ganar y cómo se logra. Yo no tengo problemas en resignar cosas. Lo mío puede esperar.
—¿Qué diferencias ya notaste?
—Hasta ahora no fueron entrenamientos oficiales, pero en las prácticas de tres contra tres noté que se juega con más velocidad, que tenés un segundo menos para pensar. Tendré que acostumbrarme al estilo. Por ahora estoy entrenando a full, casi todos los días, pero me falta bastante.
—¿Tenés un cantidad de minutos que pretendés jugar?
—No, de eso no espero nada. No vine pensando en eso. Jugaré lo que deba jugar, lo que el equipo necesite y lo que yo me gane.
—¿Ya hablaste con Popovich?
—No, poco. No estuvo mucho y sólo se acercó a saludarme y darme la bienvenida. Ya habrá tiempo para hablar y ver qué quiere.
—Algunos especialistas estadounidenses creen que tu llegada es más valiosa que las promocionadas de Finley y Van Exel. ¿Cómo lo ves?
—No leí nada. Me motiva que digan eso, pero esto viene con una carga mayor de responsabilidad. Yo sólo vengo a dar una mano.
—¿Ya te imaginás el debut? ¿Te ves de titular esa noche?
—No sé cómo imaginarlo. Sólo creo que voy a estar tan nervioso que no sé qué voy hacer en la cancha. No estoy seguro si conviene que me pongan (se ríe).
A Fabri siempre conviene ponerlo. De eso no quedan dudas.
San Antonio le gustó mucho al cordobés
¿No extraña Córdoba?
"Me gustó la ciudad. No sabía qué esperar... Por suerte yo estoy cómodo. Una noche fui al Riverwalk a cenar. Me encantó. Pero no tuve mucho tiempo para pasear porque estuve viendo casas y pasé cinco días en Nueva York".
Les dio una mano a víctimas del Katrina
Ayudó como pudo
"Lo del Katrina fue algo impresionante. Es como que estás en Mar del Plata y una ola te lleva todo. Había 2.000 refugiados en las afueras de la ciudad y fuimos con Manu. Por suerte, lo del Rita no fue tan duro como se pensaba".
Está feliz como nene con chiche nuevo. Se le notó en cada instante de la charla de 40 minutos que tuvo con Olé. Llegar a la NBA era su sueño que pudo hacer realidad luego de mucho trabajo. "Desde los 21 me sacrifico para esto", asegura Fabricio Oberto desde la habitación del hotel. Y hay que creerle a este obrero. De lujo, pero trabajador al fin que hoy, a los 30, goza este momento. Algunos pueden creer que la chance le llega tarde, pero para él es al revés. Y se nota. "Vine con la mentalidad positiva, a disfrutar de todo. Y hasta ahora todo bárbaro, no podía esperar algo mejor. Vengo para ayudar a que San Antonio siga siendo el campeón", explica con naturalidad. Y no es verso. El pivote cordobés sabe que era el mejor pivote FIBA pero llegó a San Antonio con la misma idea de sacrificio que lo llevo a la cima.
Como gran profesional que es, el 2 de septiembre —a dos meses del inicio de la temporada— ya estaba en la ciudad para prepararse para su nuevo desafío. Y en estos 25 días se la pasó de sorpresa en sorpresa. "Todo me impresiona, sobre todo el centro de entrenamientos. Llegás a practicar y no te querés ir. El tema de la huella digital es increíble. Podés ir a cualquier hora, en cualquier momento y entrás poniendo tu dedo. Con Europa hay varias pasos de diferencia", cuenta el pivote.
Algunos hinchas de los Spurs ya lo conocieron por la calle y lo recibieron como si siempre hubiese estado en el equipo. "La gente es increíble, le estoy agradecido cómo me dieron la bienvenida, sin siquiera haberme visto jugar. ¿Qué me dicen? ''Es muy lindo que hayas venido, que hayas elegido a los Spurs''. Igual lo que más me llama la atención es lo grande que es Manu", explica.
—Hay que estar allá para darse cuenta lo que significa.
—Tal cual. Y no sólo en San Antonio porque ahora estuve en Nueva York y es impresionante. En todos lados, como me pasó en el campus de novatos en el que estuve, lo ponen como un ejemplo.
—¿Te hace más fácil la vida?
—Manu conoce todo y es casi un veterano. Todos lo respetan y a mí me ayuda mucho. Es un fenómeno. Ya no me quedan palabras para agradecerle. Le voy a tener que meter muchas cortinas (se ríe) para devolverle todo esto. Ya nos conocíamos de la Selección, pero nunca habíamos compartido un equipo.
—¿Qué consejos te dio?
—De todo, desde cómo ir al centro de entrenamientos hasta cosas tácticas, las defensas ilegales y las reglas nuevas para mí. Me da mucha calma estar con él en el equipo. Siento que es el mejor lugar que me podía tocar.
Dice que todavía no le pasó una anécdota en el grupo digna de ser contada, pero aclara que lo recibieron muy bien. "No son tan fríos, para mí es lo mismo que en Europa", cuenta. Asegura que todavía no le pusieron un apodo. "Alguno ya caerá. Por ahora me dicen Fabri pero a veces no les sale y me dicen Fabio, je", cuenta. Explica que no tiene dramas con el inglés. "Entiendo todo y me hago entender, sólo me falta un poco de práctica. Trato de no hablar en castellano, ni con latinos, para practicar. Lo necesitaré para mi relación con los compañeros y el técnico", analiza.
—¿Te encontraste con Duncan?
—Sí, se me acercó, me saludó y estuvimos hablando un ratito. Pero no me dijo nada en especial.
—Lo enfrentaste y le ganaste, ¿pero te causa algo especial estar al lado de una estrella así o lo ves como un colega?
—Estar a su lado me genera tranquilidad por lo que juega, je. No sé, lo tomo con naturalidad pero no deja de sorprenderme estar acá, con él, con Manu... Igual, en el grupo me hacen sentir muy partícipe, como si estuviera en el equipo desde hace varios años.
—¿Notaste el clima familiar y de buena onda que existe en el grupo, en la franquicia?
—Sí, es así, como me había dicho Manu. Desde el primero al último se preocupan por vos, por que no te falte nada. No esperaba tanto. Todo lo que he vivido ha superado lo que me imaginaba. Tenés que estar en el equipo para darte cuenta. Por ahora todo es bueno, por eso creo que la adaptación será más rápida de lo pensado.
—¿También dentro del campo?
—Eso no sé, me va a llevar un tiempito, pero puedo saberlo hasta que no empiece a jugar, pero no me importa... Vine a dar todo por el equipo, no me interesa lo que pase conmigo. Ya soy un agradecido por estar acá. A todos nos gusta jugar mucho y hacer puntos, pero hay que saber lo que es ganar y cómo se logra. Yo no tengo problemas en resignar cosas. Lo mío puede esperar.
—¿Qué diferencias ya notaste?
—Hasta ahora no fueron entrenamientos oficiales, pero en las prácticas de tres contra tres noté que se juega con más velocidad, que tenés un segundo menos para pensar. Tendré que acostumbrarme al estilo. Por ahora estoy entrenando a full, casi todos los días, pero me falta bastante.
—¿Tenés un cantidad de minutos que pretendés jugar?
—No, de eso no espero nada. No vine pensando en eso. Jugaré lo que deba jugar, lo que el equipo necesite y lo que yo me gane.
—¿Ya hablaste con Popovich?
—No, poco. No estuvo mucho y sólo se acercó a saludarme y darme la bienvenida. Ya habrá tiempo para hablar y ver qué quiere.
—Algunos especialistas estadounidenses creen que tu llegada es más valiosa que las promocionadas de Finley y Van Exel. ¿Cómo lo ves?
—No leí nada. Me motiva que digan eso, pero esto viene con una carga mayor de responsabilidad. Yo sólo vengo a dar una mano.
—¿Ya te imaginás el debut? ¿Te ves de titular esa noche?
—No sé cómo imaginarlo. Sólo creo que voy a estar tan nervioso que no sé qué voy hacer en la cancha. No estoy seguro si conviene que me pongan (se ríe).
A Fabri siempre conviene ponerlo. De eso no quedan dudas.
San Antonio le gustó mucho al cordobés
¿No extraña Córdoba?
"Me gustó la ciudad. No sabía qué esperar... Por suerte yo estoy cómodo. Una noche fui al Riverwalk a cenar. Me encantó. Pero no tuve mucho tiempo para pasear porque estuve viendo casas y pasé cinco días en Nueva York".
Les dio una mano a víctimas del Katrina
Ayudó como pudo
"Lo del Katrina fue algo impresionante. Es como que estás en Mar del Plata y una ola te lleva todo. Había 2.000 refugiados en las afueras de la ciudad y fuimos con Manu. Por suerte, lo del Rita no fue tan duro como se pensaba".