Última semana en
Bahía Blanca antes de la concentración en
Buenos Aires con la selección. Aumento simultáneo en la intensidad de los entrenamientos y de las despedidas de familiares y amigos. Dura combinación para este cuerpito, pero beneficial para la cabeza.
1 – Actualización deportiva:La noticia más relevante para contarles es que ya estoy decidido a seguir jugando en la NBA. No tenía muchas dudas, pero como hago últimamente, quería dejar pasar un poco el tiempo y ver la temporada que pasó desde un poco más lejos. La realidad es que este año me siento más seguro y lo tengo aún más claro que el año anterior. La pasé muy bien durante la temporada y salvo el “pequeño” incidente de febrero estuve saludable en todo momento. Definitivamente quiero seguir disfrutando del básquet un poco más. Ampliaré en mi habitual columna en
La Nación muy pronto. Dado que este no es un blog de básquet, seguiré en ese espacio contando más detalles.
Más allá de eso, como decía anteriormente, esta semana me entrené con bastante mayor intensidad tanto en gimnasio como en cancha. Sufrieron las piernas y pulmones pero era inevitable. Ahora es el momento de comenzar con los entrenamientos de equipo. El lunes me costará mucho, pero ya no veo la hora y tengo ganas de ver a todos los chicos.